HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA (3ª PARTE)

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HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA (3ªPARTE)

         

          Juegos Olímpicos de Berlín 1936. A todos se nos viene a la cabeza el gran Jesse Owens, ganador de los 100 m, 200 m, 4×100 m y salto de longitud, sin duda uno de los mejores atletas de la historia, además de todo lo que se generó alrededor de su figura y la de Adolf Hitler. Pero hoy, nuestra protagonista será Dora Ratjen, nacida en Erichsof en 1918, que a la edad de 17 años fue la representante de los germanos en la prueba de salto de altura, en sustitución de Gretel Bergmann, alemana-judía, que en ese momento era la mejor saltadora, pero que por supuesto por su condición de judía, no contaba con el beneplácito del régimen nazi, que se había encargado de limpiar escrupulosamente la selección que les representaba.

          A nivel deportivo, Dora se quedó a las puertas de las medallas, ocupando el cuarto puesto en dichos Juegos; dos años más tarde en 1938, logró batir el récord mundial de salto de altura en los Campeonatos de Europa de Viena (1,70 m.). Hay que decir que en esa época, la técnica más utilizada por los atletas en salto de altura era rodillo ventral o rodillo costal, la técnica utilizada actualmente, estilo fosbury, se empezó a practicar a partir de los Juegos Olímpicos de México 1968.

           A la vuelta de los referidos Campeonatos de Europa, cuando Dora viajaba en el tren, el revisor del mismo sospechó de su aspecto físico, pensando que podía ser un travesti, algo totalmente prohibido en la Alemania nazi y dio la voz de alarma a un oficial de las SS que hizo apearse a la atleta para aclarar este aspecto. Se le realizó un examen médico determinando que era un hombre, siendo detenida por los militares alemanes.

          Fue acusada de estafa y se le anularon todos sus récords y medallas, incluido el último oro que había conseguido, el de Viena.

       Dora era un caso médico; había nacido con una malformación en sus órganos sexuales (hipospadias) además de micropene y criptorquidia (durante la formación de los órganos sexuales, los testículos no descienden). Ya desde su nacimiento hubo dudas acerca de su sexo, pero sus padres pensaron que era una niña, incluso cuando tenía 9 meses se lo ratificó un médico.

            En 1939, Dora se cambió de sexo en el registro y pasó a llamarse Heinrich Ratjen.

         En 1966, la revista Time publicó unas declaraciones de nuestra protagonista, donde venía a decir que todo fue un montaje de los nazis, que la obligaron a travestirse, para evitar que una judía pudiera ganar el oro: “Ni hermafroditismo (excusa usada entonces) ni nada. Yo siempre he sido un hombre, pero el régimen nazi, obsesionado con ganar una medalla, me obligó a competir como mujer”. Este reportaje desembocó en la película ´Berlín 36´, filmada en 2009, el año posterior a la muerte de Dora Ratjen o… ¿debería decir Heinrich Ratjen? 

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