ANSIEDAD Y DEPORTE

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ANSIEDAD Y DEPORTE

        ¿Qué tienen en común Rafa Nadal, Andrés Iniesta y Simone Biles? Los tres son deportistas de élite, números uno en sus respectivas especialidades – tenis, futbol y gimnasia – y los tres conocen lo que supone convivir con la ansiedad e incluso con la depresión.

        Con la creciente profesionalización de muchos deportes y una cada vez mayor exigencia competitiva, los deportistas se ven sometidos a una excesiva presión en su día a día. Lo que antes era la mayor de las diversiones, se convierte en una carga difícilmente asumible, hasta el punto de llegar a odiar el deporte más amado hasta entonces.

        En el mundo del futbol español, fue el entrenador del Real Madrid Benito Floro en la temporada 1992-93 el primero en introducir la figura del psicólogo como parte integrante fundamental de un equipo deportivo profesional. Aquella ‘Quinta del Buitre’, donde destacaban jugadores como Butragueño, Michel, Sanchís, Martín Vázquez… fue la primera que contó con la ayuda de un profesional que cuidara de su preparación psicológica. Hay que aclarar, que aquello fue recibido entonces con escepticismo, como una ocurrencia extemporánea de un friki. Solo el paso del tiempo y la generalización de los psicólogos en el mundo del deporte hicieron que la percepción de aquella innovación cambiase radicalmente y que a día de hoy resulte impensable que el apoyo psicológico no forme parte de la preparación del deportista de élite.

        Todos hemos sentido en alguna ocasión lo que es la ansiedad. Sentir ansiedad de forma ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, la ansiedad mantenida en el tiempo, con miedos irracionales, sensaciones difíciles de controlar que interfieren con la vida cotidiana, se convierte en una enfermedad que debe ser tratada por un profesional, bien un psicólogo, un psiquiatra o ambos.  

        La ansiedad mantenida en el tiempo, ese miedo irracional ante situaciones normales del día a día, puede terminar desembocando en una depresión. Andrés Iniesta describe perfectamente con sus propias palabras lo que le sucedió a partir de 2005: “Pasan los días, no mejoras, todo se va volviendo nublado o negro”. Su entrenador en el Barcelona, Pep Guardiola, se vio desbordado ante la magnitud del problema e hizo lo debido: ponerlo en manos de profesionales. Unos años después marcaría el gol que le dio a España el triunfo en el Mundial de Sudáfrica de 2010.

        También Rafa Nadal en Wimbledon 2005 supo lo que era lidiar con la ansiedad. “Más allá de ganar o perder, que entra dentro de la lógica del deportista y con lo cual nunca he tenido problemas, se trata de un agobio interior, de no controlar los tiempos, ni del punto, ni de la pelota, ni de la respiración. Al no controlar la respiración, dejas de controlar todo lo demás.” declaró en relación a su enfrentamiento contra Daniel Brands. No hace falta enumerar los innumerables logros deportivos conseguidos desde entonces por el gran tenista español.

        Podría parecer tras lo dicho hasta aquí, que el deporte es perjudicial para combatir la ansiedad. Todo lo contrario. Practicar deporte regularmente, adecuado a la edad y a las condiciones físicas de cada persona, es una de las mejores maneras de combatir la ansiedad. Numerosos estudios demuestran que el ejercicio físico disminuye los niveles de ansiedad, y debe formar siempre parte de su tratamiento. La psicoterapia y/o el tratamiento farmacológico en combinación con la práctica de algún deporte mejoran el pronóstico.

        Así que, ya no hay excusa. Cálzate las deportivas y … dale zapatilla.

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